Bitácora Suramericana

notas de un viaje por Suramérica

Bolivia, 6 de abril. La Paz.

La Paz.

El mal de altura pasó. Esa noche que llegamos me tomé unos analgésicos y dormí como un bebé. Hoy salimos a almorzar. Con ese almuerzo me bastó para todo el día. Mi metabolismo se ha vuelto más lento, y lento me volví yo también. Vivimos en el tercer piso de un hostal, y para llegar a la habitación debo descansar en el segundo piso. Mi corazón no da más, late como si hubiese corrido 3 km. Con dificultad subo al tercer piso y me tiro a la cama.

Pocas son las capitales del mundo que inspiran paz. En mi experiencia personal Bratislavia me pareció relajada, pero es por su tamaño (500 000 habitantes). En La Paz viven más de 1 500 000 habitantes. Me pareció una ciudad segura y poco peligrosa. Es posible andar de noche sin temor. Hay, claro, como en cualquier ciudad grande, su zona roja. Es cuestión de sentido común.

Contacté a un amigo boliviano, con quien hicimos la maestría en Alemania. D. vive en La Paz. Me mostró su ciudad y en la noche salimos a un fiesta tradicional boliviana: la Peña. Una fiesta tradicional con música, baile y comida típica de la región. Además tocó en vivo un artista muy popular de Bolivia: Pepe Murillo. Muy simpático el señor, y amigable. Nos preguntó a cada uno de los que estábamos presentes nuestra procedencia. Muchos de Bolivia, algunos extranjeros: ecuatorianos, alemanes, peruanos, venezolanos… y un panameño. ¡Que agitación en la sala! Ni modo, no todos los días se ven panameños por ahí, y mucho menos a 4000 m.s.n.m., en La Paz. Así que como muestra de agradecimiento tocó piezas populares de cada una de las regiones bolivianas presentes, y de cada uno de los países. Muy culto el Pepe, se las arregló para cantar en alemán, ya ni hablar de un clásico panameño: el tambor de la alegría.

Me faltó solamente comer carne de llama. Bebimos singani en un barrio antiguo de La Paz, donde dicen que en las noches aparecen fantasmas. A la hora que salimos ya debían estar saliendo, mas no vi ninguno… con dificultad veía, la verdad: alcohol y falta de oxígeno, además de masticar un poco de coca… no sé como caminaba. Pero llegamos a casa.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Información

Esta entrada fue publicada en junio 20, 2013 por en Bolivia y etiquetada con , , , .
A %d blogueros les gusta esto: