Bitácora Suramericana

notas de un viaje por Suramérica

Colombia, 9 de marzo. Mi primer bus en Suramérica.

Turbo y Medellín.

Me habría gustado quedarme más tiempo en Capurganá pero tengo que llegar a tiempo a Bogotá. Decidimos salir con los chicos hacia Turbo, de donde cada uno tomaría su bus rumbo hacia su destino. El mio es Medellín.

Nadie me recomendó quedarme en Turbo. Es una ciudad portuaria muy agitada, por lo que al llegar lo primero que hicimos fue buscar la estación de buses y comprar los boletos hacia Medellín. Teníamos tiempo antes de la salida y por eso aprovechamos para comer algunas especialidades colombianas: papas rellenas, arepas, y otro montón de cosas que no recuerdo. Además de un tinto (café).

Llegamos a Medellín a las 22:30. El viaje fue largo y a través de las montañas. La ciudad se encuentra en un valle. Antes de entrar a la ciudad el bus sube a una montaña. Cuando va bajando la vista a la ciudad es espectacular.

Tomamos el metro en dirección hacia el centro, a la tal llamada zona rosa en dónde se concentra la vida nocturna de la ciudad. En Colombia la zona rosa no es la zona de homosexuales como lo es en Panamá.

Fueron dos noches las que pasamos en Medellín.

Durante el día nos dedicamos a actividades culturales: visitamos algunos parques,  conocimos la ciudad y fuimos a la plaza de Botero. La Catedral Metropolitana tiene un estilo gótico y me recodó mucho a la Catedral de Colonia (Alemania).

En Medellín hay un sistema de metro bastante cómodo. Es una sóla línea que va a lo largo de toda la ciudad. Transversal a la línea hay conexiones de buses y un teleférico (metro-cable) que une el centro con la periferia de la ciudad, en donde están las zonas más pobres. Ese metro cable abarca una larga distancia, el viaje demora unos 15-20 minutos hasta la última estación. En el camino hay varias paradas.

Este proyecto ha mejorado sustancialmente el estilo de vida de las personas en los suburbios de la ciudad. Los locales me contaban que antes gastaban horas para viajar en bus hasta el centro. Noté durante mi viaje desde la cabina del metro-cable que las calles en esa áreas son angostas y serpenteadas. Imagino lo incómodo y peligroso que debe ser viajar en bus por ellas.

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Esta entrada fue publicada el junio 11, 2013 por en Colombia.
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