Bitácora Suramericana

notas de un viaje por Suramérica

Colombia, 8 de marzo. Un pueblo sin autos.

Capurganá, Colombia

Salimos de Puerto Obaldía camino a Capurganá, Colombia, donde nos pondrían el sello  de entrada a C.

En la lancha conocí a varias personas que ya habían hecho un largo viaje: un español que ya llevaba varios meses viajando por latinoamérica, un cocinero italiano en busca de mejores oportunidades, un músico peruano que iba de regreso a casa (a Perú), además de un venezolano, pero nos abandonó en una de las islas en Panamá porque no soportó la mareada y se enfermó.

La vista a Capurganá desde el mar es espectacular. Llaman mucho la atención las casitas pintorescas estilo colonial y los restaurantes-ranchos a lo largo de la playa. En las calles se ven los vendedores de souvenires. Ya notas el fuerte acento colombiano, a pesar de estar cerca de la frontera con Panamá. Al rededor del pueblo se ve sólo selva, y más tarde descubrí que en Capurganá no hay autos (!). Los habitantes son completamente relajados. No vez ese ajetreo urbano, no hay ruido fuera del chancleteo de los turistas, todos colombianos fuera de algunas excepciones que se atrevieron llegar a este paraíso por mar. No existe conexión terrestre con este pueblo. Sólo a caballo se puede llegar por tierra.

Como estábamos fuera de temporada había mucho oferta de hospedaje. Así que nos hospedamos en el “hostal de la Sra. Rosa”. Así se llamaba. Muy acogedor y limpio, y sólo por 6 USD/noche.

Salimos a comer. Me comí una langosta y me tome una cerveza local. Después de tantas horas viajando, con mi cara y extremidades quemadas del sol, y un dolor fuerte de espalda por la brincadera de la lancha en la fuerte oleada, creo que me merecía algo sabroso. Pero me salió caro. La langosta estaba en veda y salía unos 25 USD el medio kilo. Eso lo supe luego de habérmela comido.

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En la noche nos reunimos los chicos para cocinar juntos. Fue una sorpresa ver al venezolano de vuelta. Después de todo estaba sano, había recuperado su color. Conocimos además a unos argentinos. Hicimos unas arepas (venezolanas), el italiano cocinó carne guisada y asamos también un poco.

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Esta entrada fue publicada en junio 11, 2013 por en Colombia y etiquetada con , .
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